
BOMBOS QUE LATEN A ORILLAS DEL MAR
En Miramar, el sonido ancestral de los bombos legüeros se funde con el mar.
El 11 y 12 de abril el retumbar de los bombos legüeros resonará por segunda vez en las costas de Miramar, partido de General Alvarado, transformando el paisaje y convirtiendo al mar en parte de la experiencia criolla.
La historia empieza lejos de la playa. Hace más de dos décadas, en Santiago del Estero, la Marcha de los Bombos nació como un ritual colectivo impulsado por el Indio y Tere Froilán.
Con el tiempo, se transformó en una expresión profunda de identidad y resistencia cultural, un latido que recorre el país y encuentra en este destino bonaerense una de sus formas más singulares.
De Misiones a La Quiaca, de Córdoba a Trelew, se replica como un pulso compartido que no reconoce distancias. “Lo que parecía una idea loca en una charla entre amigos terminó en un proyecto que crece a nivel nacional”, cuenta Teresa.
Esa expansión tiene un sentido que la atraviesa, una consigna que guía cada paso: Despierta ashpa. “Es despertar la tierra al son de los bombos y la marcha”, agrega. Esta idea va más allá de la música, remite a la memoria, a la conciencia y al reconocimiento colectivo.
“A lo largo de los años, el pueblo se puso de pie para saber lo que siente, lo que quiere y lo que no. Nos mueve el encuentro, porque necesitamos sentirnos parte de una cultura rica, a veces olvidada y hasta destruida. Autoconvocarnos es la mejor manera de demostrar que estamos vivos”, afirma.
En Miramar, esa energía popular y cargada de sonido se transforma. El monte queda lejos, pero el espíritu permanece, y el mar suma lo suyo. Se trata del único momento en que el evento sucede en la costa atlántica, donde frente al mar y en el muelle, el golpe del parche se mezcla con el rumor de las olas y el horizonte parece marcar el compás.
“Es fuerte caminar a la par del mar. El agua es como un boomerang que devuelve el sonido y se vuelve maravilloso sentir cómo se funden las olas con el bombo”, expresa.
La organización local de este hito cultural está a cargo de la Comunidad Legüera General Alvarado, dirigida por Pablo Pérez Carnevale. La agrupación reúne a más de 90 alumnos y desarrolla un trabajo sostenido en escuelas, donde ya se construyeron alrededor de 800 bombos.
La experiencia comenzará el sábado 11 de abril, desde las 20:00, en el Polideportivo local que abrirá sus puertas para la Vigilia y Noche de Peña.
Este año participarán artistas como Los Carabajal y Candelaria Mazza, habrá feria de artesanías, buffet criollo y ese clima donde nadie queda afuera. La celebración coincide con el quinto aniversario de la Comunidad Legüera del pago.
El domingo 12, desde las 11:00 hs. la convocatoria se trasladará al Muelle de Pescadores para comenzar la marcha. No hay escenario ni platea: hay ronda, caminata y el latir de los bombos en unidad. Al finalizar, la música vuelve al Polideportivo para continuar la celebración.
El evento se convirtió en motor cultural y turístico de la ciudad. Para esta edición se espera la llegada de más de 6 mil personas: “Es momento de gritar que somos dueños de nuestra tierra, que la queremos y que con ella hacemos cultura”, concluye.
En tiempos atravesados por individualidades, la marcha propone lo contrario: encuentro, unión, compartir y volver a sentir. El bombo, símbolo que acompaña en la alegría y en la lucha se vuelve lenguaje común. Y en ese lenguaje, la comunidad encuentra una forma de decir quién es.









